
Lazzari visitó Monte Buey
El economista disertó invitado por el movimiento CREA La Maroma. Analizó la tendencia hacia el equilibrio fiscal y la diferencia del modelo actual respecto a los años 90.
Invitado por el movimiento CREA La Maroma, el economista Gustavo Lazzari visitó la localidad de Monte Buey para brindar su perspectiva sobre el presente argentino. Durante su exposición, puso el foco en la microeconomía, el consumo y la necesidad de sostener la estructura productiva en un contexto de alta inflación.
Lazzari proyectó que los niveles de inflación se mantendrán elevados durante el año, aunque estimó que el índice podría acercarse a cero entre los meses de agosto, septiembre u octubre. A pesar de esta previsión, advirtió que no será un año sencillo para la economía nacional.
Respecto al rumbo económico actual, el especialista consideró que, a grandes trazos, es el camino correcto, pero enfatizó que el Gobierno no debe descuidar a los actores del sistema. Según su visión, es fundamental evitar el cierre de empresas y la caída de "jugadores" del mercado, ya que esto afectaría la sustentabilidad del modelo y generaría problemas sociales y humanos.
En ese sentido, Lazzari instó a acelerar las reformas y la baja de impuestos en los tres niveles del Estado: Nación, Provincia y Municipio. Asimismo, señaló que el sector privado tiene la gran responsabilidad de monitorear que el Gobierno cumpla con estas metas de gestión.
Al establecer una comparación con el modelo económico implementado durante el gobierno de Carlos Menem, el economista marcó dos distinciones fundamentales. En primer lugar, destacó la tendencia actual hacia el equilibrio fiscal como un eje macroeconómico claro.
En segundo lugar, subrayó una diferencia de origen social: mientras que el cambio en los años 90 fue impulsado por una élite política de arriba hacia abajo, el proceso actual nace de un reclamo de la sociedad. Lazzari describió este fenómeno como un pedido profundo de cambio que surge de sectores jóvenes y personas de bajos recursos, lo que le otorga una mayor profundidad pero también una mayor exigencia de paciencia y resultados.